Cuando se tiraban la tela para asistir al teatro y apareció Luisa Capetillo
De que la vestimenta (o la falta de ella) tiene un carácter simbólico y en la mirada ajena ejerce un poder clasificador sobre quién es quién es algo en lo que podríamos coincidir. No se trata aquí de si estamos de acuerdo conque lo que llevemos puesto (o no) debería desempeñar ese rol hegemónico, ya no solo de agruparnos en categorías casi siempre inamovibles, sino como determinador inflexible, arbitrario y unilateral de nuestra identidad. Es construcción social pura y dura aplicada a nuestro ser más íntimo.
Por otro lado, cuando decidimos vestirnos de tal o cual manera estamos hablando de nosotros. Hablo sobre lo que nos ponemos conscientes, libres y deliberadamente, no por obligación, ni coerción, ni miedo, ni para cumplir unas expectativas socioculturales. Aunque es cierto que lo que se utiliza sobre el cuerpo, aun cuando no sea una elección autónoma, refleja también nuestras circunstancias y psique.
En el artículo La vestimenta es un componente fundamental de la percepción de la persona (2023), Neil Hester y Eric Hehman, de la Universidad de Waterloo, en Canadá, exponen que la teoría para describir el rol de la vestimenta en la percepción de los demás es aún escasa. Para su investigación decidieron utilizar la definición de vestimenta que aparece en el trabajo Vestimenta, adorno y orden social, de Mary Ellen Roach-Higgins y Joanne Eicher: ¨un conjunto de modificaciones corporales y/o complementos corporales¨. Especifican que la vestimenta que abordan en su trabajo se trata exclusivamente de aquella que puede ser captada por el perceptor.
¨Además, debido a que el significado psicológico de la vestimenta se construye social y culturalmente, quizás en un grado incluso mayor que muchos otros factores psicológicos (dada su proximidad al arte y la estética; Miller, 2007), la investigación sobre la vestimenta es menos compatible con el objetivo de descubrir ´universales psicológicos´, un objetivo al que a menudo se le asigna un alto valor teórico¨, afirman Hester y Hehman. Los factores que evalúan los autores con relación a la vestimenta y la percepción son las categorías sociales, estados cognitivos, estatus y estética.
Asimismo, señalan que es notable la cantidad de trabajos psicológicos que han excluido a grupos multidimensionales, por lo que las muestras no representan el conjunto de la población. ¨Sin embargo, quienes ostentan el poder tienen los recursos para expresarse de diversas maneras, mientras que quienes carecen de él tienen menos medios de expresión. La vestimenta es quizás uno de los principales vectores a través de los cuales las personas con menor poder y estatus pueden expresarse¨.
Hay quienes han decidido subvertir el discurso hegemónico a través de lo que llevan puesto y cómo lo llevan puesto. La ropa es una declaración política, es resistencia y disidencia. Para muestra, un botón.
La ¨Juana de Arco boricua¨ descoloniza la moda
Junio de 1912. Quinta Avenida. Luisa Capetillo. Sin vestido. Con pantalón. ¨Busca que las sufragistas locales lo usen como vestimenta política y símbolo de emancipación. Consiste en un delicado abrigo de encaje y lino largo sobre un llamativo pantalón bombacho, que se extiende desde una pulgada o dos por encima del tobillo hasta la cintura¨, publicó The Topeka Daily State Journal en una nota titulada No funcionó. Cuenta la nota sin firma que un policía le dijo a Luisa que cerrara su abrigo o tendría que plantear ¨la cuestión del estilo femenino progresista a las autoridades superiores¨. El escrito concluye: ¨La señorita Capetillo se lo sujetó [el abrigo]. Pero ella aún tenía sus ideas¨.

Corrían los primeros años del siglo XX. Dos décadas antes, la primera Gran Depresión, de 1873 a 1878/9, había provocado que la Bolsa de Valores de Nueva York suspendiera operaciones por primera vez. Estados Unidos nos había invadido en 1898. La pobreza era extrema. El movimiento obrero cobraba fuerza.
Por su parte, el Teatro Tapia, que en aquel entonces se llamaba Teatro Municipal y cuya construcción fue costeada por el aumento al impuesto de la libra de pan y las bebidas alcohólicas, era una muestra de la realidad económica y la estratificación social. Al gallinero iban los que pagaban 10 centavos, a un palco con seis entradas accedían quienes pagaban $6, según información publicada por el Boletín Mercantil de Puerto Rico el 2 de abril de 1913.

Mientras mejor fuera la ubicación en el teatro en cuanto a visibilidad y comodidad, mayor el poder adquisitivo de los espectadores y más cara la ropa que lucían en este evento social de claro despliegue de estatus.
Para aquella época de principios del siglo XX, la revista Puerto Rico Ilustrado, que se publicó durante 42 años (con varias reapariciones) y es considerada la primera publicación periódica moderna en el archipiélago, dedicaba sus páginas a la vida social y cultural en Puerto Rico, especialmente de las clases media y alta del país. Así, la moda, incluyendo la indumentaria para asistir al teatro, era un tema constante en el contenido editorial y la publicidad.
Por ejemplo, la revista publicó el 26 de junio de 1910 el auge del uso del velo. ¨Las damas que muestran francamente su rostro sin velar su belleza ó sin esconder los defectos que puedan tener en aquél, puede decirse que van completamente fuera de la moda hoy en lo que se refiere á los velos. Entre los diferentes estilos que más se llevan, tenemos . . . por último el lindo y artístico velo morisco, usado más bien para salidas de teatro y paseos en automóvil; este velo forma un turbante en la cabeza y cae alrededor de ella dejando solamente los ojos al descubierto¨.

En la edición del 6 de marzo del mismo año, el establecimiento Paris Bazar en San Juan anunciaba ¨capas de paño propias para salidas de teatro en colores muy elegantes¨. Igualmente, los guantes eran sinónimo de opulencia y los sombreros de paja italiana se consideraban los más refinados. ¨La moda de los trajes sin cuello se acentúa en los teatros, reuniones, comidas en los ´restaurants´ elegantes. El vestido verdaderamente ´chic´ se ve cortado en forma de V ó redondo alrededor del cuello¨. Para los hombres, se anunciaban chalecos, corbatas, una variedad de sombreros y trajes a la medida.
Así las cosas, un año antes de su paseo por la Quinta Avenida, el diario Boletín Mercantil de Puerto Rico publicaba con gravedad su revuelo y desconcierto por el atrevimiento de la ¨conocida agitadora¨ Luisa Capetillo ―escritora, periodista, espiritista, anarcofeminista, sindicalista, viajera― de llevar una falda-pantalón por las calles de San Juan.
¨Un importante periódico de modas ha explorado la opinión de los grandes modistos; y excepto dos que fueron los primeros en lanzarla poniendo en ella todo su entusiasmo, todos han declarado que abominan de la falda-pantalón¨, se comenta en la nota sin firma. ¨La falda-pantalón es cosa indecorosa é inadmisible, y la amplia y voluminosa, tan fea y desgarbada, que nuestro sentido estético tiene que rechazar¨.

Días después, el 19 de abril de 1911, Capetillo hizo unas declaraciones al mismo diario. ¨No pretendo vestir á la moda, sino vestir del modo más cómodo é higiénico, de acuerdo con la libertad de la época. La crítica que de mí se ha hecho, puede contribuir á que otras mujeres no se pongan la falda-pantalón, por ahora, pero no á que yo me la quite¨.
Para Capetillo, los trajes con sus faldas anchas no eran solo inconvenientes, sino portadores de microbios al arrastrarse las telas por las calles y tocar el polvo de las paredes. También, consideraba que colocaban a la mujer en una posición de objeto de entretenimiento y distracción. De igual manera, le otorgaba a la falda-pantalón (¨ó pantalón solo¨, como aclaró) el fin moral de ¨evitar las ocasiones incorrectas
. . . y resuelve un fin práctico para el próximo futuro de la mujer libre y dueña de sus acciones y de su porvenir¨.
Antes de concluir su exposición, la líder obrera, que entre sus escritos se encuentra el drama en tres actos Influencias de las ideas modernas, manifestó que: ¨De modo que no hay ninguna deshonestidad en la falda-pantalón, tenemos iguales piernas que los hombres, y no las tenemos unidas, ¿por qué no hemos de cubrirlas separadamente como ellos?¨.
Además de la obra antes mencionada, Luisa escribió Ensayos libertarios, La humanidad en el futuro y Mi opinión sobre las libertades, derechos y deberes de la mujer.
Indudablemente, Luisa actuó desde un pensamiento decolonial. Junto a la práctica de su libertad en todas las dimensiones en las que se desarrolló y se presentó ante la sociedad de la época, ratificó la condición de la ropa como manifiesto emancipatorio y antihegemónico.

Luisa Capetillo como inspiración
- Por invitación del Pen Club de Puerto Rico, en 1986 se televisó el montaje de varias obras breves de Luisa Capetillo, a cargo de la Compañía Attika y la Revista Intermedio de Puerto Rico, fundada por el dramaturgo y director Roberto Ramos-Perea. La dirección escénica estuvo a cargo de Edgar Quiles Ferrer, actor, profesor e investigador teatral. Accede a la producción en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=KImPMT1cZ38.
- La cineasta Sonia Fritz produjo el docudrama Luisa Capetillo: pasión de justicia (1993). Accede al docudrama: https://cosechacultural.org/eng-video-documentaries-women/
- La Dra. Jessica Aymeé Gaspar ―actriz, gestora cultural, directora y profesora de teatro― dirigió el proyecto Luisa Capetillo y la palabra activa: el teatro como herramienta de creación, investigación y educación, que entre sus objetivos estaban capacitar a estudiantes subgraduados en técnicas de investigación y fomentar el diálogo y la reflexión sobre el legado de Capetillo a través de talleres de drama. El cuaderno de investigación se publicó en 2010. Puedes acceder a él en este enlace: https://issuu.com/institutoinvestigaciones/docs/129146673-cuaderno-11-luisa-capetil.
- Durante el mes de marzo de 2026 se presentará la obra Mi cena con Luisa Capetillo, escrita y dirigida por Antonio Asencio, como parte de Teatro en 15, en San Juan. El elenco de esta pieza está compuesto por Cecilia Argüelles, Georgina Borri, Raquel Vázquez, Adrianna Luvet, Wilmylied López, Héctor Ortiz y Christopher Cedeño. Por su parte, el cortometraje Capetillo, también escrito y dirigido por Asencio y producido por Hania Sánchez Corujo, está disponible en https://www.arteapoteosico.com/. Esta película está protagonizada por Aris Mejías y Junior Álvarez.
Un aparte sobre Puerto Rico Ilustrado: Reconociendo su importancia como legado sociocultural y su relevante valor documental, leer la revista en 2026 provoca además un análisis sobre su estilo editorial. Si bien hay una pluralidad de voces y de contenidos, en las ediciones revisadas son evidentes los estereotipos de género. Aunque no se manifiesta de forma unánime en todos los escritos y autores, el lenguaje machista permea el núcleo de la publicación. Su estudio sirve, al igual que la lectura de periódicos antiguos, para trazar la evolución de los medios de comunicación y la publicidad en Puerto Rico, qué tanto han cambiado y qué no.
*Nota: El contenido y la redacción de las citas son compartidos tal como fueron publicados en su momento.
Las imágenes, la revista y los periódicos presentados en este texto son de dominio público, la organización que pone a disposición el material ha determinado que está libre de derechos de autor o que no tiene restricciones de derechos de autor conocidas.
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Referencias
Hester, N., & Hehman, E. (2023). Dress is a Fundamental Component of Person Perception. Personality and Social Psychology Review, 27(4), 414-433. https://doi.org/10.1177/10888683231157961 (Obra original publicada en 2023) [CC BY].
It did not work. (1912, 28 de junio). The Topeka Daily State Journal. Recuperado de la Biblioteca del Congreso https://www.loc.gov/item/sn82016014/1912-06-28/ed-1/
De teatro. (1913, 2 de abril). Boletín Mercantil de Puerto Rico. Recuperado de la Biblioteca del Congreso https://www.loc.gov/resource/sn91099739/1913-04-02/ed-1/?sp=8&q=opereta+paciencia&r=0.05,0.349,0.693,0.287,0
La falda-pantalón en nuestras calles. (1911, 13 de abril). Boletín Mercantil de Puerto Rico. Recuperado de la Biblioteca del Congreso https://www.loc.gov/item/sn91099739/1911-04-13/ed-1/
La ¨jupe-culotte¨. (1911, 19 de abril) Boletín Mercantil de Puerto Rico. Recuperado de la Biblioteca del Congreso https://www.loc.gov/item/sn91099739/1911-04-19/ed-1/
Margueritte. (1910, Junio 26) La moda al día. Puerto Rico Ilustrado, 1(17), 8. https://dloc.com/es/AA00098206/00440/images/7
Paris Bazar. (1910, Marzo 6). Corsé [Anuncio]. Puerto Rico Ilustrado. 29. https://dloc.com/es/AA00098206/00424/images