Señoras, señores, que se muere el teatro (otra vez)

Señoras, señores, que se muere el teatro (otra vez)
Compañía teatral en la carretera. Eugène Delacroix, 1818. Imagen de dominio público. Cortesía de The Met, NY.

Que el teatro ha muerto es como la primera parte del cuento de Pedro y el lobo. Que viene, que viene, que viene, pero no. La (falsa) hora del deceso ha sido declarada tantas veces que a estas alturas no es de extrañar que el teatro confíe en su inmortalidad.

Si creyeras que los cuentos del lobo que aluden a la expiración del teatro tiene que ver (solo) con postulados contemporáneos sobre la supremacía de nuestro cuerpo digital versus el anacronismo de la materialidad y presencialidad fundacional desde la que se origina la experiencia teatral, agárrate que vienen curvas.